Cuando explico en clase algo, deseo que los/as alumnos/as lo aprendan, lo recuerden y sean capaces de reproducirlo más adelante, en las diferentes actividades que voy proponiendo. Actividades que permiten mirar el asunto en cuestión desde diferentes puntos de vista. Y entonces me doy por satisfecho. Han sido capaces de reconocer el objeto de interés al verlo de frente, de lado, desde arriba, y han podido explicar algún aspecto sobre dicho objeto. Pero cuando un/a alumno/a hace suyas la ideas que se han expuesto en clase, y les da su propio toque, las moldea y las utiliza para construir algo nuevo, entonces redescubro la razón de ser de la enseñanza.
La máxima aspiración de un/a profesor/a, a mi juicio, es poder presenciar la obra genuina de un/a alumno/a con ideas propias que maneja lo aprendido como piezas de Lego para crear su propia composición. A veces se presenta de forma inesperada en forma de un trabajo, otras en forma de pregunta, de sugerencia…
Quiero compartir un trabajo de una alumna de 4º de ESO que contiene ese tipo de ideas propias. Pequeños matices que dejan ver como se ha jugado con las piezas para construir un castillo parecido al explicado en clase, pero diferente. Partiendo de ciertos fundamentos sobre hardware vistos en clase, la alumna Candela García Doyagüez hace una recomendación a una persona imaginaria que tiene unas necesidades concretas, basándose en argumentos razonados y rigurosos. Puede que el lector no comprenda los detalles, pero al igual que cuando observa un buen cuadro, podrá percibir la calidad del trabajo.
Candela-Garcia-Doyaguez-PROYECTO_-ASESORA-TECNOLOGICA