La Primera Guerra Mundial, anteriormente llamada la Gran Guerra, fue una confrontación bélica centrada en Europa, que empezó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918. La Primera Guerra Mundial enfrentó a dos bloques de países: los aliados que formaban la Triple Entente (Francia, Inglaterra y Rusia, a los que se unieron entre otros Bélgica, Italia, Portugal, Grecia, Serbia, Rumanía y Japón) y las potencias centrales de la Tripe Alianza (el Imperio alemán y el Imperio austrohúngaro).

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945. En ella se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo. En este conflicto militar global, el más grande de la historia, se enfrentaron dos bandos: los Aliados (Francia, Polonia, Reino Unido, La Unión Soviética, China y Estados Unidos), y las Potencias del Eje (Alemania, el Imperio de Japón e Italia), comenzando con la invasión de Hitler a Polonia en 1939.

Hoy en día, estamos viviendo un guerra, tal vez no es tan grave como la Primera y la Segunda guerras mundiales, pero no debemos pasarlo por alto. Ucrania y Rusia se pusieron en guerra a principios del año. Pero para entender el presente, tenemos que conocer el pasado, la historia de estos dos países, para entender la razón de la guerra:

La herencia que comparten ambos países se remonta más de mil años atrás, a un momento en el que Kiev, hoy la capital de Ucrania, era el centro del primer Estado eslavo, la Rus de Kiev, el lugar de nacimiento tanto de Ucrania como de Rusia.

En el año 988 d.C., Vladimir I, príncipe pagano de Novgorod y gran príncipe de Kiev, aceptó la fe cristiana ortodoxa y fue bautizado en la ciudad de Crimea de Quersoneso. A este momento remiten las recientes declaraciones de Putin, donde afirma que «los rusos y ucranianos son un solo pueblo, una sola entidad”.

Sin embargo, a lo largo de los últimos diez siglos, Ucrania ha sido repetidamente fragmentada por potencias competidoras. En el siglo XIII, la Rus de Kiev fue conquistada por guerreros mongoles del este. En el s. XVI, los ejércitos de Polonia y Lituania la invadieron desde el oeste. En el siglo XVII, la guerra entre la Mancomunidad Polaco-Lituana y el zarismo de Rusia puso las tierras al este del río Dniéper bajo el control imperial ruso. El este pasó a ser conocido como la «margen izquierda» de Ucrania; mientras que las tierras al oeste se conocieron como «margen derecho» y fueron controladas por Polonia.

Más de un siglo después, en 1793, la margen derecha de Ucrania fue anexionada al Imperio Ruso. Durante los años siguientes, una política conocida como rusificación prohibió el uso y el estudio de la lengua ucraniana y se presionó al pueblo para que se convirtiera a la fe ortodoxa rusa.

Ucrania sufrió uno de sus mayores traumas durante el siglo XX. Tras la revolución de 1917, fue uno de los muchos países que se vieron arrastrados a una brutal guerra civil antes de ser absorbido plenamente por la Unión Soviética en 1922. A inicios de la década de los 30, la campaña de colectivización de granjas impulsada por el líder soviético Joseph Stalin produjo una hambruna que causó la muerte de millones de ucranianos. Después, Stalin importó una gran cantidad de rusos y otros ciudadanos soviéticos para repoblar el este. Muchos de ellos no sabían hablar ucraniano y tenían muy pocos lazos con la región.

Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, Ucrania se convirtió en una nación independiente. Pero la unificación del país resultó ser una tarea difícil. Por un lado, «el sentimiento de nacionalismo ucraniano no está tan arraigado en el este como en el oeste», dice el exembajador estadounidense en Ucrania Steven Pifer. La transición a la democracia y al capitalismo fue dolorosa y caótica, y muchos ucranianos, especialmente en el este, añoraban la relativa estabilidad de épocas anteriores.

Ucrania en el pasado ha sufrido bastante, pero por si fuera poco, en menos de un siglo, vuelve a estar en una guerra, y cómo no, contra Rusia. De la población han muerto 2.345 personas, entre ellas 184 niños, y en el campo de batalla han muerto más de 16.000 soldados ucranianos.

Además, según la oficina de la ONU, 2.946 civiles habrían resultado heridos por los bombardeos de las tropas rusas, entre ellos 345 hombres, 274 mujeres, 62 niñas y 67 niños, además de 2.041 adultos y 157 niños cuyo sexo es desconocido.

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